diumenge, 12 d’agost de 2007

Secuelas físicas

Esta claro que no se puede hacer todo lo que a uno le gustaría. Como ya os expliqué, la semana pasada subí al Puigmal y aproveché para correr un poco, sobre todo en el descenso. Cuando uno disfruta con lo que hace, no piensa en las consecuencias que te puede acarrear. Mientras estaba allí disfruté como nunca, como siempre que voy a la montaña, pero esa misma tarde y sobre todo el día después fue horrible por el dolor que mis piernas empezaron a soportar.


Esto me ha llevado a pasar una semana de recuperación de mis piernas en la que he tenido que sufrir mucho más de lo habitual. Mi entreno se ha visto alterado de forma que tuve que suspender alguna sesión y modificar otras. Este fin de semana tenia previsto realizar una carrera cerca de Puigcerdá y una ascensión a otra montaña de casi tres mil, pero todo se fue al traste.


Esta época del año tiene eso, surgen imprevistos de estos, porque el verano te da para eso; hace mejor tiempo, los días son más largos, dispones de algo más de tiempo, etc, etc. Como haces cosas diferentes y en más cantidad estás expuesto a pasarte con facilidad.


En fin, hoy domingo, tras una semana , mis piernas no me duelen pero me noto sin fuerza, he corrido 14 kilómetros y bien, pero no las tenía todas conmigo.


Espero que esta próxima semana todo vuelva a la normalidad y pueda entrenarme normalmente y de manera eficiente. Cuando vuelva a la montaña me pensaré otra vez lo de bajar corriendo.

2 comentaris:

Ana ha dit...

Uff, imagina si yo hubiera hecho ese mismo ascenso al Puigmal...Estaría todavía en la cama sin poder moverme. Aún me acuerdo de la carrera de Nueva York que me dejó inválida para el resto del viaje.
En unos días estarás recuperado, y al menos pudiste disfrutar de un día precioso de verano en la montaña.

Besitos desde Cuenca!

María ha dit...

Me suscribo al comentario de Ana... y me alegro de que se te hayan pasado las agujetas. ¡Que tengas una buena semana! Besos.