dilluns, 26 de març de 2012

Maratón de Barcelona 2012

Este domingo completé mi decimoctava maratón. Como ya viene siendo una tradición en los últimos años, el Maratón de Barcelona es una cita ineludible para nuestro club.
Ha sido un fin de semana intenso y lleno de momentos buenos y agradables.
La Feria del Corredor me ocupó todo el sábado, visitando stands de firmas deportivas, maratones, la zona para triatletas y la nueva zona dedicada al Trail.

Acompañado de Valeria corrí la BreakfastRun, una carrera no competitiva que se hace por la mañana y recrea los últimos cuatro kilómetros de la maratón olímpica de Barcelona'92 y que finaliza en el estadio Olímpico Lluis Companys.
También pude comprar el libro de Arcadi Alibés, colega en esto del running, titulado "Les petjades dels herois".

Y cómo no, pude disfrutar de la Pasta Party, una tradicional comida que se suele hacer antes de cada una de los maratones que se celebran en cualquier ciudad del mundo, y en la que puedes compartir momentos previos a la carrera con otros corredores e intercambiar experiencias.
Para finalizar el día cenamos juntos la mayoría de compañeros del club, antes de retirarnos a descansar.

Sonó el despertador y a pesar del cambio de hora, no tuve dificultades para levantarme, todo lo tenía a punto, incluso el mismo desayuno de cada día. Una hora antes de la carrera nos encontramos todos los compañeros de club en la entrada del hotel. Todos estábamos nerviosos pero en especial los debutantes, Valeria y Jordi. 
Después de hacernos una foto nos dirigimos a la salida con 20 minutos de antelación, por si a caso.
Disparo y salida. 
Ahora tocaba tratar de pasar el rato entretenido pensando en algo agradable, controlando de no pasarte de ritmo y disfrutar del magnífico ambiente que se respiraba y del bonito día que hacía.
Jordi y yo fuimos juntos desde el principio. En el kilómetro 3 pude saludar a Ivan Tibau, Secretari General de l'Esport que animaba a los corredores a su paso.
Al llegar al kilómetro 20 comencé a notar que Jordi tenía dificultad para seguirme y decidí hacer mi carrera. Mantuve mi ritmo sin problemas hasta el 34 y después noté un bajón, previsible y esperado. Lo aguanté bien con una pérdida de tiempo que entra dentro de lo razonable y miré hacia el final. No podía pensar en mi  dolorida y contracturada espalda. Ni siquiera cuando mis brazos se me comenzaron a dormir.


 Entré en meta en 3h 35:37  y entonces lloré desconsoladamente por haber conseguido lo que el año pasado me negué. Ternía una espinita clavada y me la pude quitar.
Como bien dijo un amigo mio al acabar su primer maratón, "el dolor se marcha, pero el orgullo queda para siempre".






1 comentari:

María ha dit...

¡¡Enhorabuena Agustín!! Muy bien hecho... Puedes estar orgulloso. Muchas felidadades también a todos los compañeros del Club. ¡Un abrazo!